sábado, 9 de agosto de 2008

Asquito

No puedo dejar de autoflagelarme de cuando en vez, leyendo notas y opiniones de personajes a quienes le tengo cierto “asquito”; debe ser por aquello de, como decía un amigo, leer las opiniones del “enemigo” para que no te agarren desprevenido.
Encontré en el diario de “malaleche” Lanata... una nota al enviado de Dios en Argentina, don Bergoglio que, aprovechando su homilía en San Cayetano, dice:

“Nuestro Dios quiere que todos nosotros, buenos y malos, participemos de su alegría. Es lo único gratuito, lo único que no se compra, que no se vende y que no se deja coimear”

Quisiera recordarle a monseñor que antes de hacernos partícipe de la alegría de su Dios, con el que su iglesia mantiene en estado catatónico a tanta gente necesitada de creer en algo sobrenatural, vigile mejor a sus ministros, aquellos que no dejan pasar la oportunidad de enfiestarse con pibes, reunirse con terratenientes (tan lejos de los pobres) y seudogolpistas y, todos los años, organizan una colecta para repartir limosnas... ¿compra-venta y coimas? No dudo que sabe bien de qué se trata; a veces sus actos fallidos desnudan su mente asceta tan lleno de capas y telas santas.

Continúa, muy suelto de cuerpo don presbítero:

“Pedile perdón a Dios de las macanas que hiciste”

La verdad don Dios, no voy a pedirle perdón ¿quién es usted para pedirle perdón? además usted no existe; y si existe usted es un filho da puta, por permitir las miserias de sus sicarios, perdón Vicarios, representantes de usted en la tierra..

Monseñor Bergoglio, usted me da asquito... y San Cayetano, agarrámela con la mano...