miércoles, 2 de abril de 2008

los cincuenta


Creo que fue Leonardo el que afirmó que a los 50 años uno tiene la cara que se merece. Sobre ella han ido, lenta pero inexorablemente, dejando sus huellas los sentimientos y las pasiones, los afectos y los rencores, la ilusión, los desencantos, las muertes que vivimos o presentimos, los otoños que nos entristecieron o desalentaron, los amores que nos hechizaron, los fantasmas que nos visitaron (de muertos en los sueños, de personajes que nos arrastran, y también de los enmascarados de nuestra propias ficciones, que al mismo tiempo nos expresan y traicionan).
Esos ojos que revelan con sus lágrimas las tristezas, esos párpados que se cierran por empecinamiento o por despiedad, esas cejas que se contraen por inquietud o por extrañeza o que se levantan por interrogación o duda, esas venas que se hinchan por rabia o sensualidad, van delineando, arruga tras arruga el diseño que finalmente el alma imprime sobre esa carne sutil y maleable de nuestro rostro. Revelándose así según esa fatalidad del alma, que sólo puede existir encarnada y manifestándose a través de esa materia que es su prisión y a la vez única posibilidad de existencia.
Sí, aquí la tienen, con cruel y delicada exactitud, como un condenado entre rejas, mi propio espíritu, el rostro con que observo el universo.
Gracias Sábato.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

grande monito, ya tenemos cincuenta... no se que decir. me acuerdo cuando ibamos a la cancha, a la bomba... la bomba y la redonda. yo con un pulover rojo y blanco que me habia tejido mi tia negra. un abrazo. Lopez.

Anónimo dijo...

dos de abril, el cumpleaños de fassanelli. este pequeño texto, tal vez va como prologo a un libro de fotografia que estoy haciendo. no se si quedara como la primera frase del libro...
pero por las dudas, te lo mando. abrazo, Lopez

"...Como si la guerra de Malvinas hubiese sido la gota que rebalsó el vaso, unos meses después de abril del 82 tomé valor para anunciarles a mis padres que estaba decidido a abandonar la carrera de ingeniería después de cinco interminables años. Armé una carpeta con mis veinte mejores fotos y me vine a vivir a Buenos Aires, decidido a ser fotografo. Todavía hoy no puedo creer de donde saque valor. Yo en general tengo pesadillas. Casi siempre persecuciones interminables. Y casi siempre se ubican en Santa Fe. Otra de las pesadillas que tengo a veces, es que vuelvo a la universidad a rendir materias para recibirme, y no me acuerdo de nada. Cada tanto sueño que me tengo que recibir de ingeniero, como mi papá...".

franchomorales dijo...

Comienza el cincuentenario

¡Ya llegaron los 5o! No entiendo por qué siempre en eventos como estos la gente tiende a embellecer las palabras, hablar difícil y, de vez en cuando, soltar un par de lágrimas. Mono, dejate de hinchar, cumpliste 50, tampoco pa' tanto!
En realidad nunca se me ocurre nada para decir, para mi es mejor un "¡Feliz cumpleaños!" así, bien sequito, donde decís todo lo que querés sin complicaciones ni vueltas.

Atención: estás empezando a cumplir los 50, recién vas a tener 50 cumplidos cuando llegues a los 51. Por esto mismo te quiero, primero decir: que los disfrutes, tenés un añito para festejar; segundo desear un ¡FELIZ CUMPLE!; y por último, te quiero.
Un abrazo tío.

Anónimo dijo...

Con un libro en la mano, que es tuyo, porque está dedicado a vos, recuerdo que te lo afané cuando me vine a Rafaela. Pero como para mí afanar libros no es delito, no me preocupa demasiado. Te voy a escribir la dedicatoria, de tus amigos, justo en ese puto año 82, cuando a algún borracho trasnochado se le ocurrió ir a Malvinas con los FAL, que no servían ni para matar palomas en la isla. Y reconozco que en esa fecha yo tenía un “937” en la espalda(¡como en la canción de Spinetta!), esperaba el llamado y se me fruncía el culo.
Es Odas Elementales, del gran Pablo Neruda, y te lo dedicaron así:
“Mono: Desde aquí, Chile, 2 de abril de 1982. Glorioso día para nuestra patria. Sobre los titulares de los diarios que marcan la recuperación de nuestras Malvinas, con la cual soñamos y discutimos en tantas noches de café, te escribimos para saludarte, hermano: feliz cumpleaños, en este abrazo juntamos nuestra emoción de ser amigos y ARGENTINOS, y lloramos juntos, así los tres abrazados gritando a viva voz ARGENTINA – ARGENTINA. Felicidades”.
Hay dos firmas: el Gato y Miguel.
Y como pienso que en tus 50 te merecés lo mejor, pienso que lo mejor que puedo hacer es devolverte el libro, que es tuyo y vas a valorar tener ese sincero manifiesto de amistad. Además, seguramente no es el único libro tuyo que tengo. Te lo llevo para cuando nos veamos.
Un abrazo grande y realmente debo decirte que lo que escribiste por tus 50 está bárbaro.
Sergio

Liliana dijo...

Leyendo tu blog y queriendo escribirte algo por tus "50 años", no se me ocurre mucho, como verás, soy la típica profe de matemática, estructurada y de pocas palabras, pero siempre me gustó dejar grabadas todas las reuniones y fiestas que tenemos juntos, ya sea con amigos o con la familia, y esta foto me pareció un muy buen regalo, ya que es (creo) una de las ultimas que tenemos con papá antes de que se enferme.
FELICES CINCUENTA, MARCELITO

(¿como diablos cuelgo una foto en este blog?)

Gisela dijo...

Dando vueltas te encontré por estos lares ciberespaciales y la verdad me gustó muchísimo leerte.
Desde Hamburgo te dejo un saludo espacial por tu medio siglo y con tu permiso volveré por más buena lectura.
Saludos. Gisela