lunes, 30 de enero de 2012

El Gran Electrón

no castiga, no da recompensas, no juzga en absoluto...
tan sólo es igual que nosotros...


lunes, 12 de diciembre de 2011

sábado, 8 de octubre de 2011

jueves, 7 de julio de 2011

Ecos del ascenso...

HABLAN LAS PAREDES, ARDE LA CIUDAD...

miércoles, 8 de junio de 2011

Civilización y Barbarie a la santafesina

Por Aníbal Fernandez

Rogelio Alaniz no es un buen crítico literario. Y mucho menos un analista político. Entre aquellos que cumplen dignamente esas profesiones y Alaniz, hay un campo de distancia. Claro, él no lo advierte y su entorno no se lo dice. Seguramente porque no debe ser fácil hallar una pluma tan envilecida, ni un discurso tan obtuso y hay medios que necesitan de estas degradaciones.

Rogelio Alaniz ocupa, de tanto en tanto, una página del diario El Litoral y, allí, vuelca sus mugres que, para empezar poco tienen de “crónica” (debería leer y releer la “Crónica de una Muerte Anunciada” de García Márquez para comprender la precisión de ese género periodístico) y mucho menos tiene de política… O al menos no lo tiene la del pasado sábado 4 cuando, en la cual retoma su perorata contra mi libro y contra mi persona (¿buscará fama a través mío este señor?) e intenta atacarme desde lo literario.

Inicia su diatriba, este señor, diciendo “Aníbal Fernández no es Arturo Jauretche (...) Precavido, Fernández se ocupa de advertir que él carece de las habilidades y recursos literarios de don Arturo”.

Y listo. Ese inicio inhabilita el resto de las casi 1500 palabras utilizadas para decir lo ya dicho. No soy escritor. No soy Jauretche. Aclaro al inicio de mi libro que no pretendo parangonarme… A qué insistir comprando lo incomparable. ¿Cuál es el rédito? ¿O es que se está colgando de los más de 60.000 ejemplares de “Zonceras…” vendidos? (cifra que Alaniz no puede ni soñar para ninguno de los desatinos que ha publicado).

Aceptar, al principio de su libelo, que yo ya dije que no escribo bien es admitir que todo el resto de su análisis ha sido invalidado. Porque este señor insiste en parangonar mi pluma a la de Ricardo Rojas, Lugones o Manuel Gálvez (ojalá pudiese, alguna vez…) para tratar de demostrar que yo “no debo” escribir un libro. Muy democrático el hombre!!!

Sin embargo, este analista módico que, vaya a saber qué otros méritos porta para que le entreguen una página de este diario (aunque alguna idea me hago del porque El Litoral, entre otros blasones, cuenta con el de ser destacado miembro de ADEPA), ha dejado los dedos marcados con su comentario de panfleto. Plantea, de arranque nomás, las diferencias entre “Vivaldi y Varela-Varelita o entre Piazzolla y la Mona Jiménez” para establecer la distancia que me separa de Arturo Jauretche. Y es en esa frase donde este miserable se muestra por entero: pertenece a esa piara del mediopelo argentino que separa entre “lo culto y lo popular”.

Un nuevo propalador de “Civilización y Barbarie” en una construcción que ni siquiera le pertenece (porque Alaniz es muchas cosas, menos original): Vivaldi es la Civilización y Varela-Varelita la Barbarie… Já!!! Si este señor tuviera el ritmo y la cadencia de Varela-Varelita, no tendría que andar alquilándose como mercenario de los sectores más retrógrados de la política vernácula (y no lo digo por sus comentarios sobre mi libro, lo digo por las posiciones que viene defendiendo, como por ejemplo sus genuflexas entrevistas a Natalio Botana o a Luis Alberto Romero, sin dejar de lado la que le hizo en febrero último a Ricardo Alfonsín, en la que, al correr de las preguntas, uno se lo imagina a Alaniz sacando la lengua y saltando alrededor del candidato radical, haciéndole fiestas y moviendo la cola).

Pero el hombre insiste. Avanza trabajosamente tratando de parangonarme en forma desfavorable con otros grandes autores argentinos. Se obsesiona por mostrar que contradigo a Borges, a Cortázar, a Piglia, a Saer y hasta al mismísimo Jauretche con mi opinión respecto de Sarmiento (cosa que no es cierta: no critico al Sarmiento escritor, que es al que ellos admiran… critico al político). Descubre la pólvora al mostrar cuál es la intención de mi libro enarbolando el listado de la “antibibliografía” y me condena, en el último párrafo por sentir “cris – pasión”, es decir, por sincerarme, por expresar abiertamente mi admiración por la Presidenta de la Nación. Es decir, me critica por todo lo que mi libro expresa abiertamente.

Y para cerrar, dirigiéndose al lector, dice “usted sacará sus propias conclusiones. Yo ya saqué las mías”, un recurso demasiado ordinario para anclar conceptos en el lector que ya no utilizaría ni un estudiante de primer año de comunicación social.

Un verdadero engendro. Un dislate que pretende ser político, cree ir por lo literario y no es otra cosa que una colección de nombres famosos de nuestra literatura que se encuentran en Wikipedia.

Eso sí, se ve que ésta vez, Alaniz, se ha ocupado de hojear mi libro (no de leerlo, pero sí de hojearlo) aunque ha cometido el pecado de seguir sin leer Jauretche y de volcar, en su nombre, conceptos que Arturo Jauretche no sólo no avalaría sino que además lo retaría a duelo por falsearlo (me hubiera gustado ver a este ganso, al amanecer, a orillas del Paraná, bloqueando las estocadas de Don Arturo Jauretche).

Un texto despreciable de un autor ídem. Un brulote tan innecesario como limitado. La opinión de un muchacho evidentemente limitado en su intelecto que, como suele ocurrir con estos casos, se ha obsesionado con este libro y con mi persona. Es que, acaso por pertenecer a los sectores que pertenece, Alaniz incurre en esa práctica remanida que “Zonceras…” denuncia: “aquello que odian es también lo que admiran (…) lo que rechazan es lo que envidian”.

En fin, si del análisis se desprende que este tipo me admirara, aclaro que prefiero que me siga detestando con toda su alma!!!

jueves, 28 de abril de 2011

La gata Flora - DISCURSO MONOPOLICO DE LOS MULTIMEDIOS, SUS MERCENARIOS PERIODISTAS PAGOS Y SUS EMPLEADOS OPOSITORES

Si ganamos, es robo de boletas. Si perdemos, es por soberbios;
Si el país crece a tasas chinas, es viento de cola;

Si los lugares de veraneo revientan de gente cada fin de semana largo, es porque el clima acompaña;

Si no paran de construir edificios, es por falta de alternativas de inversión;

Si disminuye la construcción, es por falta de un plan anticíclico;
Si TN tiene interferencias, es Néstor con la budinera;

Si no se produce el tan anunciado Colapso Energético, es gracias al clima benigno;

Si se jubila a un millón ochocientos mil viejitos, es clientelismo;
Si gracias a la recuperación de los fondos jubilatorios se da movilidad acorde a la capacidad de pagos, no alcanza, hay que dar el 82 %;

Si se co-participan las retenciones, es para comprar votos. Si no se co-participan, se cagan en el federalismo;

Si no se mandan proyectos de ley al Congreso, es la diKtadura; Si se mandan, es la escribanía;

Si se hace obra pública, es para coimear;

Si no pagamos la deuda, es la vergüenza internacional; Si la pagamos, es descapitalizarse;

Si se reconocen los logros del gobierno, es un ciber-ñoqui;

Si el gobierno critica a la oposición mediática, es censura;

Si mi hijo acaba de comenzar a trabajar, y en blanco, es de culo;

Si se debate en todo el país el proyecto de la Ley de Medios, no es el momento;

Si se implementa un sistema de renta universal, como en los países nórdicos, que eleva la calidad de vida y los niveles de escolaridad, es demagogia;

Si se implementan por ley las paritarias salariales, es legalizar la patota sindical;

Si se enjuicia a los asesinos y torturadores de la dictadura, es revanchismo;

Si se llevan a upa al obeso de De Angelis, es represión dictatorial;

Si no se reprime a trabajadores, desocupados o estudiantes, es permisividad con esos negros de mierda;

Si las Madres son del palo, es cooptación;

Si Borocotó se pasa al bloque oficialista, lo compraron y se caga en el voto popular;

Si el Vicepresidente, los diputados Solá, Donda, Bonasso, Merchan y otros, que fueron votados en la lista oficialista, se hacen opositores, es libertad de conciencia;

martes, 28 de diciembre de 2010

Los curas

Claro, es que los italianos se han modelado sobre los curas, el único gobierno auténtico que han tenido desde que los bárbaros sodomizaran a aquel pervertido del último emperador romano porque el cristianismo había debilitado el orgullo de la raza antigua.

Los curas… ¿Cómo los conocí? En la casa del abuelo, me parece, tengo el recuerdo oscuro de miradas huidizas, dentaduras podridas, alientos pesados, manos sudadas que intentaban acariciarme la nuca. Qué asco. Ociosos, pertenecen a las clases peligrosas, como los ladrones y los vagabundos. Uno se hace cura o fraile sólo para vivir en el ocio, y el ocio lo tienen garantizado por su número. Si hubiera, digamos, uno por cada mil almas, los curas tendrían tantos quehaceres que no podrían estar tumbados a la bartola mientras se echan capones entre pecho y espalda. Y entre los curas más indignos, el gobierno elige a los más estúpidos y los nombra obispo.

Empiezan a revolotear a tu alrededor nada más nacer cuando te bautizan, te los vuelves a encontrar en el colegio, si tus padres han sido tan beatos para encomendarte a ellos; luego viene la primera comunión, y la catequesis, y la confirmación; y ahí está el cura el día de tu boda para decirte lo que tienes que hacer en la alcoba, y el día siguiente en confesión para preguntarte cuántas veces lo has hecho y poder excitarse detrás de la celosía. Te hablan con horror del sexo, pero los ves salir todos los días de un lecho incestuoso sin ni siquiera haberse lavado las manos para ir a comerse y beberse a su señor, y luego cagarlo y mearlo.

Repiten que su reino no es de este mundo y ponen las manos encima de todo lo que pueden mangonear. La civilización nunca alcanzará la perfección mientras la última piedra de la última iglesia no caiga sobre el último cura y la tierra quede libre de esa gentuza.

Los comunistas han difundido la idea de que la religión es el opio del pueblo. Es verdad, porque sirve para frenar las tentaciones de los súbditos, y si no existiera la religión, habría el doble de gente en las barricadas, por eso en los días de la Comuna había poca, y se la pudieron cargar sin tardanza. Claro que, tras haber oído hablar a ese médico austriaco de las ventajas de la droga colombiana, yo diría que la religión es la cocaína de los pueblos, porque la religión empujó y empuja a las guerras, a las matanzas de infieles, y esto vale para cristianos, musulmanes y otros idólatras; y si los negros de África antes se limitaban a matarse entre ellos, los misioneros los han convertido y los han transformado en tropa colonial, de lo más adecuada para morir en primera línea, y para violar a las mujeres blancas cuando entran a una ciudad. Los hombres nunca hacen el mal de forma tan completa y entusiasta como cuando lo hacen por convencimiento religioso.

(Fragmento extraído de “El cementerio de Praga”, de Umberto Eco, Bs. As., Lumen, 2010, pp. 22-23)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

“Por fin tenemos un gobierno con cojones”



El Indio Carlos Solari le envió una carta a la Presidente tras la muerte de Néstor Kirchner: "Hablé con Aníbal Fernández, que es ricotero, y le explicaba que vi una magnitud de jóvenes involucrados que me conmovió. Eso es lo que me conmovió de su muerte, ya que no fue alguien de mi entorno íntimo".

"Fui defraudado de muy joven, entonces no es que tenga una ideología en particular por alguien, no tengo ese motor político. No soy un artista militante, pero respeto a quienes sí. Un artista debe tener ideales, aunque respeto a los militantes. Soy básicamente de izquierda. No creo en las ideologías, sino en las personas que puedan llegar a ejecutar esas ideas.

Me gusta ver una presidenta que hable de la manera que lo hace en la ONU, y por fin tenemos un gobierno con los cojones para enfrentar a todas las corporaciones al mismo tiempo"

sábado, 30 de octubre de 2010

Un agradecimiento tardío

Mauricio Kartun

Tras más de veinte años de militancia en el peronismo tiré la toalla finalmente un día en los ´90 menemistas. Tanto dolor, tanta sangre, pensaba algo avergonzado, para terminar en esto. Y me fui con varios otros intentando dar un portazo que entre la bulla de odaliscas y los escapes de Ferrari nadie escuchó y al que nadie le dio demasiada bola.

Me consolaba la angustia imaginando a esas dos décadas de compromiso como tránsito hacia otra cosa. Y a ese pensamiento que me había apasionado -a sus ideólogos, a sus intelectuales- como pasillo, como fracaso que abriría otro sueño alguna vez. Me enfrié. Y un día que la biblioteca por causas naturales colapsó, ciertos estantes cada vez más polvorientos -esos de Hernandez Arregui a Cooke- bajaron al estante del piso, ese al que los años y su cintura te hacen visitar solo cuando es necesario. Hago acá la confesión y el mea culpa.

Pasaron pocos años. Un día, cuando todo parecía haber quedado así, desde el sur apareció este tipo. "Somos hijos de las Madres de la Plaza", dijo. Después hizo descolgar el cuadro del dictador. Y se paró derecho frente a los que todos se agachaban. Entre tanto político domesticado, entre tanta despreciable mascotita del poder económico apareció de la nada un chúcaro al fin que aquel sueño necesitaba.
Una mañana gracias al tipo me encontré hojeando de nuevo la geocultura de Kusch. Al día siguiente subí de nuevo en culposo silencio todos sus libros a la altura de la cabeza que es donde están los que te importan.

Un agradecimiento íntimo y tardío a Nestor Kirchner, el que le devolvió a mis libros su estatura. Su dignidad. El que me devolvió a mí esta fe por el presente y esta pasión rabiosa por su futuro.

jueves, 28 de octubre de 2010

Hasta la victoria siempre!!

Por Mempo Giardinelli

Escribo esto en caliente, en la misma mañana de la muerte anunciada de Néstor Kirchner, y ojalá me equivoque. Pero siento dolor y miedo, y necesito expresarlo.

Pienso que estos días van a ser feísimos, con un carnaval de hipocresía en el Congreso, ya van a ver. Los muertos políticos van a estar ahí con sus jetas impertérritas. Los resucitados de gobiernos anteriores. Los lameculos profesionales que ahora se dicen "disidentes". Los frívolos y los garcas que a diario dibujan Rudi y Dany.

Todos ellos y ellas. Caras de plástico, de hierro fundido, de caca endurecida. Aplaudidos secretamente por los que ya están emitiendo mailes de alegría feroz.

Los veremos en la tele, los veo ya en este mediodía soleado que aquí en el Chaco, al menos, resplandece como para una mejor causa.

Nunca fui kirchnerista. Nunca vi a Néstor en persona, jamás estuve en un mismo lugar con él. Ni siquiera lo voté en 2003. Y se lo dije la única vez que me llamó por teléfono para pedirme que aceptara ser embajador argentino en Cuba.

Siempre dije y escribí que no me gustaba su estilo medio cachafaz, esa informalidad provocadora que lo caracterizaba. Su manera tan peronista de hacer política juntando agua clara y aceite usado y viscoso. Pero lo fui respetando a medida que, con un poder que no tenía, tomaba velozmente medidas que la Argentina necesitaba y casi todos veníamos pidiendo a gritos. Y que enumero ahora, porque en el futuro inmediato me parece que tendremos que subrayar estos recuentos para marcar diferencias.

Fue él, o su gobierno, y ahora el de Cristina:

—El que cambió la política pública de Derechos Humanos en la Argentina. Nada menos. Ahora algunos dicen que estar "hartos" del asunto, como otros criticaron siempre que era una política más declarativa que otra cosa. Pero Néstor lo hizo: lo empezó y fue consecuente. Y así se ganó el respeto de millones.

—El que cambió la Corte Suprema de Justicia, y no importa si después la Corte no ha sabido cambiar a la justicia argentina.

—El que abrió los archivos de los servicios secretos y con ello reorientó el juicio por los atentados sufridos por la comunidad judía en los '90.

—El que recuperó el control público del Correo, de Aguas, de Aerolíneas.

—El que impulsó y logró la nulidad de las leyes que impedían conocer la verdad y castigar a los culpables del genocidio.

—El que cambió nuestra política exterior terminando con las claudicantes relaciones carnales y otras payasadas.

—El que dispuso una consecuente y progresista política educativa como no tuvimos por décadas, y el que cambió la infame Ley Federal de Educación menemista por la actual, que es democrática e inclusiva.

—El que empezó a cambiar la política hacia los maestros y los jubilados, que por muchos años fueron los dos sectores salarialmente más atrasados del país.

—El que cambió radicalmente la política de Defensa, de manera que ahora este país empieza a tener unas Fuerzas Armadas diferentes, democráticas y sometidas al poder político por primera vez en su historia.

—El que inició una gestión plural en la Cultura, que ahora abarca todo el país y no sólo la Ciudad de Buenos Aires.

—El que comenzó la primera reforma fiscal en décadas, a la que todavía le falta mucho pero hoy permite recaudaciones récord.

—El que renegoció la deuda externa y terminó con la estúpida dictadura del FMI. Y por primera vez maneja el Banco Central con una política nacional y con record de divisas.

—El que liquidó el infame negocio de las AFJP y recuperó para el Estado la previsión social.

—El que con la nueva Ley de Medios empezó a limitar el poder absoluto de la dictadura periodística privada que todavía distorsiona la cabeza de millones de compatriotas.

—El que impulsó la Ley de matrimonio igualitario y mantiene una política antidiscriminatoria como jamás tuvimos.

—El que viene gestionando un crecimiento económico de los más altos del mundo, con recuperación industrial evidente, estabilidad de casi una década y disminución del desempleo. Y va por más, porque se acerca la nueva legislación de entidades bancarias, que terminará un día de estos con las herencias de Martínez de Hoz y de Cavallo. Néstor lo hizo. Junto a Cristina, que lo sigue haciendo. Con innumerables errores, desde ya. Con metidas de pata, corruptelas y turbiedades varias y algunas muy irritantes, funcionarios impresentables, cierta belicosidad inútil y lo que se quiera reprocharles, todo eso que a muchos como yo nos dificulta declararnos kirchneristas, o nos lo impide. Pero sólo los miserables olvidan que la corrupción en la Argentina es connatural desde que la reinventaron los mil veces malditos dictadores y el riojano ídem. De manera que sin justificarle ni un centavo mal habido a nadie, en esta hora hay que recordarle a la nación toda que nadie, pero nadie, y ningún presidente desde por lo menos Juan Perón entre el 46 y el 55, produjo tantos y tan profundos cambios positivos en y para la vida nacional. A ver si alguien puede decir lo contrario.

De manera que menudos méritos los de este flaco bizco, desfachatado, contradictorio y de caminar ladeado, como el de los pingüinos.

Sí, escribo esto adolorido y con miedo, en esta jodida mañana de sol, y desolado también, como millones de argentinos, un poco por este hombre que Estela de Carlotto acaba de definir como "indispensable" y otro poco por nosotros, por nuestro amado y pobrecito país.

Y redoblo mi ruego de que Cristina se cuide, y la cuidemos. Se nos viene encima un año tremendo, con las jaurías sedientas y capaces de cualquier cosa por recuperar el miserable poder que tuvieron y perdieron gracias a quienes ellos llamaron despreciativamente "Los K" y nosotros, los argentinos de a pie, los ciudadanos y ciudadanas que no comemos masitas envenenadas por la prensa y la tele del sistema mediático privado, probablemente y en adelante los recordaremos como "Néstor y Cristina, los que cambiaron la Argentina".

Descanse en paz, Néstor Kirchner, con todos sus errores, defectos y miserias si las tuvo, pero sobre todo con sus enormes aciertos. Y aguante Cristina. Que no está sola.

Y los demás, nosotros, a apechugar. ¿O acaso hemos hecho otra cosa en nuestras vidas y en este país?

viernes, 17 de septiembre de 2010

¿De dónde salió esta mina?

Salió de acá de Argentina,
para despertar la inquina ...
de los necios de este mundo
salió del país profundo,
salió del sur y del norte
con inteligencia y porte
pa`que tiemblen los gallinas.

¿De donde salió esta mina?
Salió de los cosecheros,
los que explotan, los negreros
de la Argentina vacuna,
gorilas desde su cuna,
viciosos, brutos, paquetes,
no toleran el doblete
que hizo Néstor y Cristina.

¿De donde salió esta mina?
Salió de Arturo Jauretche
del pan, el café con leche,
del tango, del firulete,
de Marechal con bonete
pa`que sufra noche y día
la atorranta oligarquía
que fundió nuestra Argentina.

¿De donde salió esta mina?
Salió de los calabozos
donde cortados a trozos
con su picana caliente
mutilaban a la gente
estos cobardes, soretes,
que hoy tiemblan ante un piquete
que se arma en alguna esquina.

¿De donde salió esta mina?
Salió de pañuelos blancos
armados ante el espanto
de tanta sangre caída,
de tantas madres sufridas
por encontrar a sus hijos
los jueves, sus días fijos
hoy, todavía caminan.

¿De donde salió esta mina?
Salió del alma de Eva,
de aquélla que puso a prueba
a poderosos de turno,
les hizo cambiar el rumbo
de una Argentina sufrida;
así, la clase oprimida
entró en la senda divina.

¿De donde salió esta mina?,
que te asustan sus vestidos
envidiás, sos resentido,
aunque no andás con lo puesto
lo que no pagás de impuestos
aunque a la Patria le cueste,
¡llevás a Punta del Este
y criticás la Argentina!

¿De dónde salió esta mina?
Salió de la Facultad
vos, que hiciste la mitad
de alguna de las privadas
aunque papá te pagaba
tu cabeza no dio frutos
y hoy sos uno de los brutos
que solo produce orina.

¿De dónde salió esta mina?,
de Forja, de Carta Abierta,
de los que abrieron la puerta
para que el país se incluya,
los que no hicieron la suya,
los Rosas, los Artiguistas
nosotros, los Peronistas
y la lista no termina.

¿De donde salio esta mina?
También salió de Dorrego, de Moreno,
de Azurduy, de Malvinas a Jujuy,
de Corrientes a Mendoza,
ella es Chacho Peñaloza,
es hija de San Martín,
ella es la flor del jardín,
ustedes son las espinas.

¿De dónde salió esta mina?
A vos, poeta barato
quiero contarte en un rato
el linaje de su origen
ella es del pueblo aborigen
del guaraní, el amancay,
vos, que lees a Bucay
y te crees Alfonsina.

¿De dónde salió esta mina?
No debería preocuparte,
yo te aconsejo esmerarte
por saber a dónde va,
pues recién va en la mitad
de éste, su primer mandato
y te aviso, ¡hay para rato
de PRESIDENTA CRISTINA!

lunes, 9 de agosto de 2010

El negocio de la fe


De un escritor de Kenia, África: “Cuando los hombres blancos llegaron, nosotros teníamos la tierra y ellos la Biblia. Nos enseñaron a rezar con los ojos cerrados, cuando los abrimos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”. . .


El Dinero de Dios: Los tres religiosos charlaban animosamente cuando apareció un cuarto y lanzó la pregunta: ¿cómo hacen para saber qué dinero de las limosnas se destina a Dios y qué parte es para ustedes?. Los tres primeros se miraron y empezaron a responder. "En nuestra iglesia tenemos un método simple: con tiza trazamos una línea en el piso y tiramos el dinero al aire; lo que cae a la derecha de la línea es para Dios, lo que cae a la izquierda es para nosotros", dijo uno. El segundo también se sumó: "nuestro sistema es similar, salvo que hacemos un círculo en vez de una línea; lo que cae dentro del círculo es para Dios, lo de afuera es para nosotros". Finalmente, el tercero contó su experiencia: "la metodología nuestra tiene rasgos similares a las de ustedes, pero no hacemos ninguna marca; simplemente tiramos el dinero al aire. Lo que Dios agarra es para él, lo que cae es para nosotros".

Cómo sustentamos a nuestra Católica y Romana Clerecía


Guardado bajo siete llaves, el financiamiento estatal de la Iglesia resulta uno de los misterios más divinos de la democracia argentina. El presupuesto nacional 2010 elevó a casi $36 millones la partida a la Iglesia, una bicoca insignificante respecto de las asignaciones giradas por los estados provinciales y municipales a los colegios católicos, de aproximadamente $2.500 millones como estima en forma conservadora el periodista Eduardo Blaustein (Miradas al Sur, 18/7), sin considerar los ingresos de Caritas y los aportes de las grandes empresarios.
La última dictadura reforzó aún más la unidad entre Iglesia y Estado, imponiendo una legislación que promovía la ampliación del número de religiosos y la cantidad de instituciones confesionales beneficiadas por los subsidios, como las parroquias de frontera y las ubicadas en zonas desfavorables


Entre los bandos dictados por Videla y Martínez de Hoz, la Ley 21.950 garantiza que el Estado pague anualmente $3.390.000 a 66 obispos en actividad y $1.430.000 a 32 obispos retirados. La Ley 22.430 asigna jubilaciones graciables por una suma de $55.800. La Ley 22.161 asegura la manutención mensual del párroco de frontera equiparable a un empleado administrativo estatal de la categoría más baja, más allá de que de conjunto el Estado sostiene los ingresos mensuales de 16.457 curas y monjas que no pagan impuestos, no tienen cargas sociales, no aportan a ganancias ni a la jubilación. Según Guillermo Olivieri, titular de la Secretaría de Culto, “un obispo debería ganar $13.000 por ser el equivalente al 70% de un juez nacional de primera instancia” (Miradas al Sur, 18/7).

Como verán, a Dios rezando . . . ¡Y los billetes contando!

lunes, 19 de julio de 2010

Los vencidos


"Si se dice, como se dijo, que ganaron las libertades individuales, la democracia, el civilismo, y hasta la modernidad, es formalmente correcto y bienvenido. Pero falta exclamar lo elemental de que esos vencedores lo fueron porque hubo el vencido. Y ese vencido se llama la Iglesia, Bergoglio, sus cínicos aliados de moral indefendible. El vencido se llama la represión, individual e ideológica. Perdieron. Es una derrota mucho más fuerte que la de hace más de veinte años, cuando la ley de divorcio. Aquello se caía por su propio peso ridículo, sin por eso quitarle méritos de etapa al alfonsinismo. Y esto fue conquistado por la lucha de una minoría activa que, a fuerza de convicción, sedujo a las conciencias timoratas. Hasta la derecha pícara se horrorizó por las animaladas de los saurios del Episcopado. Admitieron entrelíneas que juntaron varios miles en el Congreso porque los trajeron en micro, a tanto el rosario. La versión católico-modosa del choripán y la Coca para juntar gente. Pero los medios no hablaron de caos en el tránsito.

Perdieron. Si se lo ve con ojos de la cotidianidad mayoritaria, la sanción de la ley simplemente legalizó una obviedad aunque, apreciado desde los derechos civiles de las parejas homosexuales, sus alcances son importantes. Si se pregunta para qué sirve en términos de pobres, excluidos, negreados, redistribución de la riqueza, o etcéteras de esa naturaleza, la respuesta es para nada –en primera instancia–, por más que sea atinado recordar que cuando una minoría relegada conquista atribuciones se abren mejores puertas para las mayorías. Por el contrario, si se lo valora desde lo que le pasó a un factor de poder que se creía simbólica y concretamente impune, es un notición. Como siempre subraya Rubén Dri, la Iglesia maneja esa simbología a través de una influencia de nexos profundos con los poderes políticos y económicos, a nivel nacional y mundial; y la profundidad de lo religioso en el ser humano, fundida con el manejo de la simbología, inevitablemente significa poder. Y cada vez que una vaca sagrada pierde poder, hay la chance de que se acerque la justicia".

Eduardo Aliverti - Nota completa

sábado, 17 de julio de 2010

domingo, 11 de julio de 2010

Guerra Santa

Forma parte de la cerrada ofensiva del episcopado católico, dirigida al gobierno nacional pero que ataca a la institucionalidad democrática en su conjunto. La reforma a la ley de matrimonio civil dividió a todos los bloques y sólo forzando la realidad podría atribuirse sólo al oficialismo.

El 25 de mayo, el episcopado transmitió al gobierno nacional un pedido de amnistía firmado por los ex dictadores Jorge Videla y Benito Bignone, el sacerdote Christian von Wernich y un centenar de ex militares, marinos, policías, penitenciarios y agentes civiles de Inteligencia detenidos por su participación en crímenes de lesa humanidad. Como la entrega se realizó sin la nota de estilo que la acompañara, el Poder Ejecutivo devolvió la solicitud al Episcopado sin comentarios.

En junio Bergoglio presentó un manifiesto opositor elaborado por Roberto Dromi, José Jaunarena y otros ministros de Menem, De la Rúa y Duhalde, que reclama autarquía para el Banco Central, eliminar retenciones a la soja, minimizar las políticas sociales, fundir Seguridad con Defensa y reprimir el conflicto social.

Algunas de estas son políticas centrales de los gobiernos kirchneristas, pero otras constituyen consensos básicos de la democracia recuperada en 1983.

Para explicar su oposición a la ley de matrimonio, el cardenal porteño dijo que se trataba de “una guerra de Dios” contra “el Padre de la Mentira”, ya que Satanás pretende destruir “el plan de Dios” y la ley divina, “grabada en nuestros corazones”.

El vicejefe del gabinete de ministros a cargo de las relaciones parlamentarias y dirigente socialista Oscar González, rechazó esta posición “fundamentalista” que “irrumpe con inusitada violencia en el ámbito de la deliberación democrática y llama al odio entre los argentinos. Quien debiera estar predicando la paz y la tolerancia anda convocando a una guerra santa y a realizar actos políticos callejeros para presionar al Senado de la Nación”.

El obispo de La Plata, Héctor Aguer, dijo el viernes que se trataba de una guerra cultural contra el catolicismo. Bergoglio y Aguer fueron los principales colaboradores del ex primado de la Argentina, Antonio Quarracino, quien en 1994 dijo que lesbianas y gays eran “una sucia mancha en el rostro de la Nación”, que debería encerrarlos en un ghetto, dentro del que podrían hacer lo que quisieran.

La idea de una ley divina, estricta e inmutable, cuya interpretación sólo corresponde a una casta sacerdotal, y todo apartamiento de la cual debe ser punido como una subversión demoníaca del orden natural, está en la base de la represión dictatorial que con la bendición de la jerarquía católica destrozó a la Argentina entre 1976 y 1983.

Nota completa acá.

lunes, 21 de junio de 2010

Palabras de Saramago

Uno de los grandes inventos de la iglesia católica ha sido inventar el pecado, y después de inventar el pecado, inventar un instrumento de control de la gente. ¿Quién ha decidido lo que es pecado y lo que no lo es? Gran parte de la historia es un absurdo. Y la historia oficial, en la que la Iglesia ha tenido tanto que ver, es una sucesión de disparates.

En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.

He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.

El Dios de la Biblia es vengativo, rencoroso, mala persona. No es de fiar. No me interesa nada la lectura simbólica. Me interesa la letra del texto: la Biblia es un manual de malas costumbres, crueldad infinita, incestos y carnicerías. Todos creen haber leído la Biblia, pero no la hemos leído. La lectura simbólica está hecha para mentir.

lunes, 14 de junio de 2010

TRES CON CINCUENTA



Te invitamos a escucharnos en la FM 91.1, Aire de Santa Fe, todos los miércoles de 20:30 a 21:30Hs...
Temas generales, relatos y cuentos, buena música y sobre todo... ¡¡risas, muchas risas!!




Conducción: Ricardo Alberto Vázquez y "Mono" Fassanelli


Productora: Chorly "sacrificio" Rasetto

Best Boy: Donkey

Oyentes fanáticos: Néstor y Cristina

Comunicate y dejanos tus comentarios al teléfono (fijo) 0342-4101370

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lunes, 31 de mayo de 2010

Y encima es mujer...

Se habló del país virtual y el país real. Entre ambos, emerge a su vez, un tercer país: el país de la percepción que viene a desvirtuar, tímidamente, el apocalipsis que promueve el primero y a descubrir, con la misma timidez, algunas certezas esperanzadoras del segundo. Esta nueva lectura que algún sector de la sociedad comienza a hacer es consecuencia de una actitud política: instalar el debate social, resignificar la participación activa de base y confrontar antiguas dicotomías rayanas al tabú, al prejuicio y en el peor de los casos, al desinterés. Este, y no otro, definitivamente es el mayor y mejor logro de esta mujer, que, guste o no, es la presidenta Cristina Fernández. Todos los demás aspectos son desprendimientos de esta decisión. Y es éste y no otro, definitivamente, el caldero donde hierve el caldo del odio, la sal que hiere al dibuk, las causas que causan terror. A partir de esta premisa hay que destacar algunos méritos. Entre ellos está el que habiendo sufrido una conspiración de acontecimientos que auguraban su fracaso, pudo salir airosa y sin triunfalismos, como un bote que emerge de la furia tormentosa en el océano. Remontó la crisis internacional, padeció uno de los mayores default de nuestra historia, soportó la más férrea denigración mediática, amortiguó los golpes de una devastadora oposición que huérfana de líderes demócratas verdaderos tiene como fin debilitar a un gobierno que -vaya la paradoja y la hipocresía- la misma oposición integra, aguantó la indiferencia y la adversión de sectores de los que se espera un convenio tácito sobre cuestiones básicas como lo son los derechos humanos, la democratización de los medios y el respeto a las instituciones, la asignación universal y las políticas educacionales.

Los que miran profundo ven lo verdadero. Aquí se inicia otro mérito: esta mujer no salió a derrumbar los castillos de arena desde cuyos balcones profetisas descarriadas o séquitos de cletómanos auguraban catástrofes. Dejó, con paciencia materna, que caigan solos: se dijo que el campo se fundiría, el campo no se fundió; se vaticinó una estampida del dólar y el dólar se mantuvo manso; se pronosticó una política de ajustes y la respuesta fue más medidas sociales; se le endilgó una calidad de títere de su esposo y demostró muy clara su autonomía; se amenazó con una chavinización de la República y mostró estar tan cerca de Chávez como de Lula o Evo Morales, se la tildó de montonera y el único ejército que mostró fueron los fans de 6-7-8.

Esta mujer es más que Chanel y Louis Buitton. Es la mandataria que aplicó políticas que nadie, desde hace cincuenta años, se animó a aplicar. Y eso es meritorio. Fue más allá en un país donde los límites siempre fueron impuestos por sobre los gobiernos. Y eso, por ser meritorio, es para muchos imperdonable. Y en ese ir más allá descoloca, desconcierta, desestabiliza a todo el arco político que balbucea contradicciones. Néstor Kirchner es predecible y por lógica su Gobierno fue de crecimiento cuantitativo.
Esta mujer no construye política, instala el debate de la política misma; no polemiza en primera persona, instala la polémica y deja que los actores sociales polemicen. El Gobierno de esta mujer es cualitativo y eso la diferencia del resto. En este escenario que esta mujer provocó, en el mejor sentido de la provocación, aparecen dos líneas claramente definidas: retoma políticas inclusivas de Perón y la actitud confrontativa de Eva. Y antes de hacer comparaciones con Perón y con Eva, es preferible arriesgar dos lecturas posibles: este Gobierno es lo más parecido al Gobierno peronista en los últimos cincuenta años y la mujer que lo encarna, antes que otra cosa, antes que ninguna otra cosa, es, como dice un amigo, un cuadro político. Y un cuadro político privilegia, por sobre todas las cosas, su noción colectiva del concepto Patria.
Este Gobierno no tiene muertos propios. No reprimió el default del campo ni las movilizaciones contrarias. Enfrentó a los adversarios, a los opositores y a los enemigos con la palabra, con la invitación a debatir o el desafío a discutir. Y este mérito, genera impotencia y la sucede el odio.
Esta mujer quebró los esquemas: no sacó a la CGT a la calle, no movilizó su "clientelismo social", no fue violenta como muchos quizás, peligrosamente, hubieran querido. Fue hasta lugares donde hasta hace cinco años eran impensados: puso en evidencia no sólo el andamiaje de los medios de comunicación, sino además, abrió el debate sobre el rol, la ética y la imparcialidad de los periodistas; desmitificó la soledad de las madres y sacudió el letargo impune de los crímenes de lesa humanidad; adhirió activamente a la más sólida intencionalidad de integración latinoamericana…

¿Cómo no va a generar odio si hace lo que otros gobiernos populares hubieran querido hacer? ¿Cómo no va a generar odio si hace lo que cualquier gobierno antipopular no quisiera que se haga? ¿Cómo no va a generar odio si para colmo esta mujer, es mujer?

martes, 30 de marzo de 2010

678 Santa Fe



y va la yapa... YO SOY LA MIERDA OFICIALISTA!